
Escrito por: Johanna Watson
Foto: Aviso de revista Rock n Pop del año 1995. Otro rescate de STCEC.
Cuando aparecieron los equipos de música en los 90 hubo recambio de tecnología en muchas casas. Poco a poco, los auditores abandonaron el equipo “doble cassettera” para dar paso a estos monstruos del sonido. Los llamo así porque a parte de la cantidad de servicios que ofrecían, eran más bien aparatosos y eso los hacía geniales, lejos del concepto de hoy, mientras más espacio ocuparan era mejor.
La primera generación que salió al mercado, sumaba el codiciado bandejero de CDs, pero sin excluir a los cassettes, que se usaron masivamente hasta mediados e incluso fines de la década noventera. El hecho de tener una radio que incluyera el CD ya te daba otro status.
Luego vino la locura: equipos doble cassettera, con doble, triple e incluso más bandejas de CDs, luces al por mayor, karaoke, micrófono, ecualizadores, y lo más cool era que al prenderlos salían unas letras que te decían: Hello! y al apagarlo: Goodbye!.
El control remoto también sumaba en esta lista de grandes “servicios”. Ahora desde tu sillón podías prender, apagar, sintonizar la radio, cambiarla, poner el CD, ¡cambiar de CD! Toda una sensación.
Fue así como muchos adolescentes, desprovistos de dinero para ir a comprar todos los CDs que queríamos, ampliamos nuestra colección cassettera grabando del CD prestado al cassette, lo que te garantizaba una mejor calidad de sonido que cuando copiabas de un cassette a otro.
Es divertido recordar como la lista de cosas eran el caballito de batalla para todas las marcas que lanzaron equipos en esa época. Dentro de todas las novedades estaba el “karaoke” muy cotizado al momento de comprar, que en realidad era lo más charcha del mundo, pero pucha que en el momento alucinábamos con élaunque incluso nunca le diéramos el uso presupuestado. Algunos equipos también venían con sonidos raros y botones luminosos, en lo personal recuerdo que en casa teníamos uno de marca Sony, que incluía botones que al apretarlos, una voz cibernética decía en diferentes tonos: One, two, three, four!. Ninguna utilidad, sin embargo ahí estaba, y sumaba.
La idea finalmente era que, mientras más grande, más bandejas de CDs, más watts, más cassetteras, más luces (aunque más que radio pareciera arbolito de pascua), más botones (aunque fueran inútiles), mas funciones, más de todo, el equipo era más estiloso, y mejor.
La foto que aparece abajo es el texto que no se alcanza a leer. ¡Era imposible no mostrárselos!

FelipeMar 9, 2012 at 1:48 pm
Siiiiiiiiiiiiiiiiii yo tuve esos “Monstruos”, ahorraba de mi mesada para poderlos comprar y hasta neón chillón tenían algunos, jajajajajaja qué horror.
ceciliaMar 9, 2012 at 4:06 pm
si , el sonido ea increible , yo todavia tengo un equipo Sony , con lo que tu mencionas ,,el sonido era espectacular , aunque igual lo tengo en el living de mi casa , me da pena cambiarlo , pienso que es una reliquia , en todo sentido de la palabra ,
cataMar 9, 2012 at 8:33 pm
Para la escritora de esta columna. hablas de un equipo Sony gris? yo tenía uno con botones que contaba en inglés hasta 4.
gonzMar 10, 2012 at 2:33 am
posmo! haciendo una retrospectiva, era una palabra bien weona jajaja.
Antonieta OresteMar 21, 2012 at 8:40 pm
awww !!! lo recuerdo pero a mi me compraron un AKAI y la coleccion de Roxette
JuniMar 26, 2012 at 6:33 pm
jajaajajajajajajajajajajajajaja!!!!!!!!!!!!! “posmo” jajaja